Francia apela al espíritu del 98

Un sondeo publicado en el periódico Le Parisien refleja que el 84% de las personas encuestadas (más de 23.000) no creen que Francia será capaz de remontar el 2-0 de la ida ante Ucrania en la repesca del Mundial. Todavía hay un dato más grave, sólo el 16% continuaría apoyando a los bleus en caso de que se consumase el fracaso. Hay que apelar a lo que sea para sacar adelante compromiso tan urgente, y Didier Deschamps, seleccionador nacional, apela al mismo espíritu del mágico verano de 1998 en el que Francia consiguió su mayor logro internacional al proclamarse campeón del mundo ante Brasil en el estadio de Saint Denis. Ya hace cuatro años, el combinado galo tuvo una tesitura parecida y sólo un polémico gol con la mano de Thierry Henry en la eliminatoria ante la República de Irlanda, permitió a los franceses sacar billete para Suráfrica. La historia también cuenta que hace 20 años, una victoria de Bulgaria en el Parque de los Príncipes dejó a Francia fuera del Mundial de 1994 en Estados Unidos.

El llamamiento de los jugadores y el seleccionador es el de morir en el campo antes que permitir que los ucranios se salgan con la suya. No es para menos. Ningún equipo ha sido capaz de remontar dos goles en una eliminatoria de este tipo. “No hay tiempo para pensar en la frustración de lo que ocurrió en Kiev. Necesitamos seguir adelante. El riesgo está ante nosotros, pero debemos jugar un partido sobresaliente, debemos superarnos a nosotros mismos. Tenemos que generar algo que haga que la grada empuje con nosotros. Será nuestra determinación la que haga que nuestros aficionados se enganchen”, cuenta Deschamps, uno de los héroes de aquel verano del 98.

En frente tendrá a una selección que no ha encajado gol en sus últimos ocho partidos y que ha convertido la defensa en una cruzada para conseguir plaza mundialista. Sin ruborizarse ni una pizca, Ucrania tira de viejos métodos como el marcaje al hombre para conseguir que su portería se mantenga virgen después de 90 minutos. Mikhail Fomenko se convirtió durante hora y media en el guardaespaldas de Frank Ribery, en una modalidad de marcaje, que no se veía desde aquella noche en el Nou Camp en la que Hugo Sánchez, por entonces entrenador del Almería, ordenó una persecución cuerpo a cuerpo a Xavi. Pero en un partido de tanta responsabilidad no hay excusas, ni coartadas. Es el día en el que cara cortada debe demostrar su excelencia y Karim Benzema demostrar que es un goleador fiable. No sólo está en juego la presencia o no en un Mundial. Francia se juega la desafección de sus seguidores.

Articulo realizado por @acabello72 

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